Bailar es una cuestión de actitud

Algunos nacieron con la actitud de pararse frente a un espejo y bailar sin sentir pudor y a otros nos toca aprender a hacerlo, aceptarnos al vernos. Es un desafío enorme para algunas personas bailar, mostrarse y ser mirados al moverse.
Puede ser aterrador para algunos, por miedo al error, vergüenza, timidez extrema o pánico escénico.
Una de mis frases favoritas dice: Si te podes imaginar haciéndolo, podes hacerlo. Nadie nació sabiendo, todos aprendemos. Algunos vamos más lento; necesitamos de profesores con paciencia y empatía, requerimos aprender siendo escuchados y sentir que están con nosotros para mostrarnos nuestros errores.
Hay que tener en cuenta que cualquier aprendizaje requiere de tiempo, paciencia, tolerancia al fracaso, actitud y voluntad para intentar una y otra vez hasta lograr lo que uno se propone y lo mas importante es la fe en uno mismo, decirte todo el tiempo que si, lo podes lograr, porque vos también tenes la capacidad de hacerlo al igual que cualquier otra persona. “La practica de cualquier arte tiene ciertos requisitos generales: requiere disciplina, concentración, paciencia y preocupación por el dominio de dicho arte. Si el arte que se dirija a aprender no es algo de suprema importancia, el aprendiz jamás lo dominara. Siempre será un buen aficionado, pero nunca un maestro…” El arte de amar, Erich Fromm.
Lograr conectarse con el propio cuerpo es una tarea de toda la vida, normalmente respiramos sin prestar atención a como lo hacemos, pero cuando nos dedicamos a escuchar y sentir como respiramos logramos relajarnos, la respiración es un relajante natural, si estas nervioso o tenso y durante diez minutos te concentras en tu respiración todo cambia; no somos conscientes de los movimientos básicos de nuestro cuerpo y el no prestarnos atención logra que tengamos en algunos casos la desconexión total, lo que implica en algunos hasta la perdida de la coordinación y en otros casos ocurren las lesiones al moverse, porque el no estar conectado con nuestros movimientos y cuerpo es algo que nos separa de nosotros mismos.
El primer paso es la aceptación, aceptar que no me sale el paso, aceptarme frente al espejo, aceptar que me cuesta, aceptar que si trabajo y lo intento lo puedo hacer, aceptar que cada uno tiene su propia magia y no necesita copiar a nadie, aceptar quien soy al bailar y aceptar que no importa si me están mirando.
El segundo paso es aprender a rozar el ridículo en todo momento, jugar con el cuerpo para ver hasta donde llegan mis movimientos, con que desplazamientos me siento cómodo y con cuales no, que posturas del cuerpo me gustan y cuales no.

El tercer paso lo aprendí hace poco y se trata de jugar, bailar es una manera de jugar con el cuerpo, es volver a tirarse al piso como cuando éramos niños, es aprender a caer al suelo, golpearse, levantarse y volver a caer. Es perder el miedo a caer. Bailar en pareja es jugar de a dos, jugar con un otro un juego en el que nos vamos a reír si no nos sale el paso, es confiar e intentarlo con un otro que esta haciendo lo mismo que yo, juega un rato a bailar.

Tenemos una sola vida, si no lo intentamos ahora, cuando lo haremos?
No importa la edad que tengas, ni las limitaciones, nadie puede decirte que no, ni siquiera vos mismo!
Muchos tenemos problemas para enfrentarnos al espejo y hacer el ridículo o intentar cosas que no nos salen frente a desconocidos. Como si errar estuviera mal, pero es humano y de ahí aprendemos.

Profesora de Baile, Carolina Hermida.
Edición y colaboración  Luna Invinkelriet.